Tai Chi Chuan y la Danza de León

La Danza de León: fuerza marcial y tradición popular
Una de las enseñanzas más tradicionales de las escuelas de artes marciales chinas es la Danza de León. Aunque el manejo del León pertenece a las escuelas de los estilos externos, el maestro Pedro Valencia aun conserva sus técnicas y las enseña a grupos de alumnos interesados en esta tradición marcial. De hecho, en más de una ocasión se ha impartido el esquema básico de los pasos de la Danza de León en algunos seminarios de Tai Chi Chuan de la Fundación Hun Yuan.
Suena realmente inusual que una técnica exclusiva de la escuela externa de Wu-Shu tradicional esté incluida como material de enseñanza en un seminario intensivo de Tai Chi Chuan; empero esta combinación de práctica interna y externa es una experiencia muy positiva. A través del manejo del León, los asistentes pueden comprobar la fuerza y el espíritu de una tradición marcial. Esta experiencia ha dejado una clara evidencia de que la base marcial del estilo Chen Hun Yuan sirve también para realizar técnicas externas. Tras un entrenamiento básico, los alumnos, y cómo no, también las alumnas (quizás sea el primer equipo femenino de Danza de León del mundo) ya pueden llevar a cabo una representación con vigor dominando las expresiones animadas del felino y los pasos elementales con saltos sencillos.

La tradición de la Danza de León se remonta en la prehistoria china. Según la leyenda, el león fue un ser divino cuyo carácter juguetón y curioso provocaba alborotos incesantes en el Corte Celestial.
Sus travesuras enfurecían tanto al Emperador de Jade que éste lo decapitó a raíz de un ataque de ira.

El cuerpo del león fue arrojado al mundo mortal y la cabeza se quedó abandonada en el cielo. Tras este trágico suceso, toda la Corte Celestial se olvidó por completo la existencia del león.

La condena al olvido eterno del león llegó a su fin gracias a la bodisattva Quan Yin, llamada también la diosa de la Gran Compasión. Ella se compadeció de la desgracia del animal y llevó su cabeza al mundo mortal para volverla a unir con su cuerpo. El prodigio se hizo cuando Quan Yin ató las dos partes del felino con una cinta roja mágica. El león se resucitó con más viveza que nunca. La cinta roja no solo le devolvió a la vida, sino también le confirió una protección divina que le hacía invulnerable ante las fuerzas malignas. Para aumentar este poder protector, el león llevaba además un espejo en su cabeza que servía para rechazar cualquier energía negativa.

Llegado al día de hoy, el león se ha convertido en un símbolo de arte y fuerza en las escuelas de Wu-Shu. Existen dos tipos de leones, el sureño y el norteño, también conocido como leones de Beijing. El león del sur está compuesto por una cabeza trabajada artesanalmente con papel de maché y un manto muy adornado de bordados y cascabeles que simula el cuerpo del felino. En la cabeza hay dos elementos imprescindibles que son la cinta roja y el espejo como los símbolos de protección más importantes para el animal. El color del león varía según la antigüedad de la escuela. Por un lado, un león con una barba negra expresa la energía juvenil y representa, por lo tanto, una escuela de Wu-Shu recién establecida. Por el otro lado, un león viejo es un león con mucho más colorido y lleva una barba blanca.

Simboliza la fuerza de la experiencia de una escuela veterana. Aunque ambos muestran la vitalidad y marcialidad del león legendario, la Danza de un león joven suele ser todavía más poderosa y con mayor expresión marcial, ya que en esta danza, la escuela de Wu-Shu debe hacer manifiesto de sus cualidades marciales y ganar la reputación en el mundo de las artes marciales.

La música juega un papel primordial en al actuación del león sureño. Marca el ritmo y todas las secuencias que el león debe realizar. El equipo de música incluye un tambor, un gong y tres parejas de platillos. Sin lugar a duda, el león solo puede expresar todo su esplendor espiritual bajo la fuerza y el ritmo del tambor. La compenetración de los movimientos del león con la fuerza del tambor es la prueba del dominio del todo el equipo. Y solo a través de un dominio perfecto de la Danza, el león puede llegar a transmitir todo su vigor y su espíritu al público. Por eso la Danza de León es una técnica desafiante, pero a la vez muy atractiva para los practicantes de Wu Shu tradicional.

La Danza de León de norte, sin embargo, se realiza de modo más alegre y acrobático. Al igual que su hermano del sur, son manejados por dos personas, pero la representación del animal es muy distinta. Las dos personas, en este caso, quedan totalmente enfundadas dentro de un traje amarillo con muchos flequillos que simulan el pelaje largo del felino.

El león del norte es un león de celebraciones festivales, por lo que sus movimientos son desenfadados y espectacularmente acrobáticos sin expresiones de marcada marcialidad. Por esta razón, la tradición del león del norte está cada vez más integrada a la acrobacia del famoso circo chino, mientras su compañero sureño, aun mostrando su poderío en las celebraciones que mantiene su simbología marcial en las escuelas de Wu Shu tradicional. La superstición popular sobre su poder de ahuyentar los espíritus malignos y atraer los buenos augurios ha convertido también al León sureño en un elemento imprescindible para recibir el año nuevo chino y para la inauguración de nuevos negocios.

Ya sea por tradición o por superstición, una realización perfecta de la Danza de León, tanto de uno sureño como norteño, provoca emoción, asombro, respeto y alegría a quienes los presencien.

Cecilia Lam, Fundación Hun Yuan España

 

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